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12 tipos de mordida más comunes que debes conocer

10 tipos de mordida más comunes que debes conocer
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Cuando hablamos de salud bucal, muchas veces pensamos primero en los dientes blancos, las caries o la limpieza dental. A esto se le conoce como mordida, y aunque parezca un detalle menor, conocer los diferentes tipos de mordida puede ayudar a identificar alteraciones que influyen directamente en la estética de la sonrisa, la masticación, la pronunciación, el desgaste dental e incluso en molestias en la mandíbula.

Conocer los principales tipos de mordida es clave para identificar si existe una alteración en la alineación dental o en la relación entre los maxilares. No todas las mordidas son iguales, y no todas las diferencias representan un problema grave, pero algunas sí pueden provocar consecuencias si no se tratan a tiempo. Por eso, entender cómo encajan los dientes al cerrar la boca permite reconocer señales tempranas como desgaste dental, dificultad para masticar, molestias en la mandíbula o cambios en la estética de la sonrisa.

Una mordida adecuada permite que los dientes trabajen de forma equilibrada. Esto significa que al cerrar la boca, los dientes superiores e inferiores se relacionan de manera armónica, sin ejercer presión excesiva sobre una zona específica. Cuando esta relación se altera, pueden aparecer problemas como apiñamiento dental, desgaste del esmalte, dolor mandibular, dificultad para morder ciertos alimentos, sensibilidad dental o cambios visibles en el perfil facial.

¿Qué es la mordida dental y por qué es importante?

La mordida dental es la forma en la que los dientes superiores e inferiores encajan entre sí cuando cerramos la boca. En odontología, este contacto entre ambas arcadas se conoce como oclusión dental, y es la base para entender los diferentes tipos de mordida que pueden presentarse en niños, adolescentes y adultos.

  • Influye directamente en la masticación y en la forma de comer: una mordida dental equilibrada permite cortar, triturar y masticar los alimentos de manera eficiente.
  • Ayuda a proteger los dientes del desgaste excesivo: los dientes están diseñados para soportar fuerzas durante la masticación, pero cuando la mordida está alterada, algunas piezas pueden recibir más presión de la normal.
  • Puede afectar la mandíbula y los músculos de la cara: la mordida dental no depende solo de los dientes, también está relacionada con la articulación temporomandibular y con los músculos que permiten abrir y cerrar la boca.
  • Tiene un impacto importante en la estética de la sonrisa y del rostro: aunque la mordida cumple una función principalmente práctica, también influye en la apariencia.
  • Permite detectar problemas dentales a tiempo: conocer cómo debería funcionar una mordida dental ayuda a prestar atención a señales que muchas veces se pasan por alto.

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¿Qué es la mordida dental y por qué es importante?

¿Cuál es la mordida correcta o mordida ideal?

La mordida correcta, también conocida como mordida ideal u oclusión normal, es aquella en la que los dientes superiores e inferiores encajan de forma armónica al cerrar la boca. Dentro de los diferentes tipos de mordida, esta se considera la más funcional porque permite que las piezas dentales no choquen de manera forzada, que no exista una presión excesiva sobre un solo grupo de dientes y que la mandíbula pueda moverse con naturalidad durante funciones como hablar, masticar o tragar.

En términos generales, una mordida ideal se caracteriza porque los dientes superiores quedan ligeramente por delante de los dientes inferiores. Esto es normal y necesario, siempre que la diferencia no sea exagerada. Los incisivos superiores deben cubrir una pequeña parte de los incisivos inferiores, pero sin taparlos demasiado ni impedir que ambos arcos dentales trabajen correctamente.

También es importante que los dientes posteriores, es decir, premolares y molares, tengan un contacto adecuado entre sí. Estas piezas son las encargadas de triturar los alimentos, por lo que deben encajar de manera estable y equilibrada. Si los molares no contactan bien, la persona puede masticar con dificultad, sobrecargar un lado de la boca o desarrollar molestias en la mandíbula con el paso del tiempo.

Los 12 tipos de mordida que debes conocer

Existen diferentes tipos de mordida según la forma en la que encajan los dientes superiores con los inferiores y la relación que existe entre el maxilar superior y la mandíbula. Si notas cambios en la forma en que cierran tus dientes o molestias frecuentes al masticar, lo recomendable es acudir a una clínica dental en Santiago para una evaluación personalizada.

1. Mordida normal

La mordida normal, también llamada oclusión normal, es aquella en la que los dientes superiores e inferiores encajan de manera equilibrada al cerrar la boca. Dentro de los diferentes tipos de mordida, se considera la más funcional porque los dientes superiores cubren ligeramente a los inferiores, sin hacerlo de forma exagerada. Esta relación permite que la boca funcione correctamente durante la masticación, el habla y los movimientos naturales de la mandíbula.

En una mordida normal, los dientes no chocan de forma brusca ni ejercen presión excesiva sobre una zona específica. Los incisivos superiores se ubican apenas por delante de los incisivos inferiores, mientras que los molares y premolares mantienen un contacto estable en la parte posterior de la boca. Gracias a este equilibrio, la fuerza de la mordida se distribuye mejor y se reduce el riesgo de desgaste dental prematuro.

Los 10 tipos de mordida que debes conocer

2. Mordida profunda

La mordida profunda es uno de los tipos de mordida más frecuentes y se produce cuando los dientes superiores cubren en exceso a los dientes inferiores al cerrar la boca. En una mordida normal, los incisivos superiores deben cubrir solo una pequeña parte de los incisivos inferiores. Sin embargo, cuando esta cobertura es demasiado marcada, se considera una mordida profunda o sobremordida aumentada.

Este tipo de mordida puede pasar desapercibido durante mucho tiempo, especialmente cuando no causa dolor evidente. Muchas personas descubren que tienen mordida profunda durante una revisión odontológica o al iniciar un tratamiento de ortodoncia. A simple vista, puede observarse que los dientes inferiores apenas se ven cuando la persona cierra la boca o sonríe, porque quedan demasiado cubiertos por los dientes superiores.

3. Mordida abierta

La mordida abierta es un tipo de maloclusión en la que los dientes superiores e inferiores no llegan a tocarse correctamente cuando la persona cierra la boca. Dentro de los diferentes tipos de mordida, se caracteriza porque queda un espacio visible entre ambas arcadas, especialmente en la zona anterior.

Este tipo de mordida puede afectar tanto la estética de la sonrisa como la función de la boca. En muchos casos, la persona nota que no puede cortar bien los alimentos con los dientes delanteros, como ocurre al morder una manzana, un sándwich o ciertos alimentos más firmes. Al no existir contacto adecuado entre los incisivos, la función de corte se ve limitada y la masticación puede volverse menos eficiente.

4. Mordida cruzada

La mordida cruzada es uno de los tipos de mordida más importantes de identificar, porque puede afectar la forma en la que encajan los dientes y también el desarrollo de los maxilares, especialmente en niños. Se produce cuando uno o varios dientes superiores muerden por dentro de los dientes inferiores, cuando lo normal es que los dientes superiores queden ligeramente por fuera al cerrar la boca.

Este tipo de mordida puede presentarse en la parte anterior o posterior de la boca. Cuando afecta a los dientes delanteros, se habla de mordida cruzada anterior. En este caso, uno o más dientes superiores quedan por detrás de los dientes inferiores al cerrar. Cuando ocurre en la zona de los molares o premolares, se conoce como mordida cruzada posterior, y puede afectar uno o ambos lados de la boca.

5. Mordida invertida

La mordida invertida es un tipo de maloclusión en la que los dientes inferiores quedan por delante de los dientes superiores al cerrar la boca. Dentro de los diferentes tipos de mordida, esta alteración se reconoce porque invierte la relación habitual entre ambas arcadas. En una mordida normal, los dientes de arriba deben cubrir ligeramente a los de abajo.

Este tipo de mordida puede afectar principalmente a los dientes delanteros, aunque en algunos casos también puede estar relacionada con una posición adelantada de la mandíbula. Cuando la mordida invertida se observa solo en uno o varios dientes, puede deberse a una mala posición dental. Pero cuando involucra toda la relación entre el maxilar superior y la mandíbula, puede estar asociada a un componente óseo o esquelético.

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5. Mordida invertida

6. Borde a borde

La mordida borde a borde es un tipo de mordida en la que los bordes de los dientes superiores contactan directamente con los bordes de los dientes inferiores al cerrar la boca. Entre los diferentes tipos de mordida, esta puede generar desgaste con el tiempo porque no existe una cobertura adecuada entre ambas arcadas. En una mordida ideal, los dientes superiores deben quedar ligeramente por delante de los inferiores, cubriéndolos de manera suave.

Este tipo de mordida suele notarse principalmente en los dientes delanteros, especialmente en los incisivos. Cuando la persona cierra la boca, los bordes de los incisivos superiores e inferiores quedan en contacto directo, como si estuvieran alineados en la misma línea. Aunque en algunos casos puede parecer una alteración leve, con el tiempo puede generar consecuencias importantes si no se controla.

7. Clase II

La mordida clase II es un tipo de maloclusión en la que existe una relación desproporcionada entre el maxilar superior y la mandíbula. Dentro de los diferentes tipos de mordida, suele observarse cuando los dientes superiores quedan demasiado adelantados en comparación con los inferiores, o cuando la mandíbula se encuentra más retraída de lo esperado.

Este tipo de mordida es bastante común y puede presentarse con distintos niveles de severidad. En algunos casos, la diferencia entre ambas arcadas es leve y apenas se nota. En otros, los dientes superiores sobresalen de forma evidente, generando una separación marcada entre los incisivos superiores e inferiores. Esta distancia puede afectar tanto la estética de la sonrisa como la función de la mordida.

8. Clase III

La mordida clase III es un tipo de maloclusión en la que la mandíbula se encuentra más adelantada en relación con el maxilar superior, o en la que el maxilar superior está más retraído en comparación con la mandíbula. Como resultado, los dientes inferiores pueden quedar por delante de los dientes superiores al cerrar la boca, generando una mordida poco equilibrada y, en muchos casos, un cambio visible en el perfil facial.

Este tipo de mordida suele confundirse con la mordida invertida, ya que ambas pueden mostrar los dientes inferiores por delante de los superiores. Sin embargo, dentro de los diferentes tipos de mordida, la mordida clase III se refiere de manera más amplia a la relación entre los maxilares y la posición de las arcadas dentales.

9. Bis a bis

La mordida bis a bis es un tipo de mordida en la que los dientes superiores e inferiores se encuentran borde con borde al cerrar la boca. Es decir, dentro de los diferentes tipos de mordida, los bordes de los incisivos superiores contactan directamente con los bordes de los incisivos inferiores, en lugar de que los dientes superiores cubran ligeramente a los inferiores, como ocurre en una mordida considerada normal.

Este tipo de mordida puede parecer poco llamativo al inicio, porque no siempre genera una alteración estética muy evidente. Sin embargo, con el paso del tiempo puede convertirse en un problema importante, especialmente si el contacto entre los dientes es constante y se produce con demasiada fuerza. Al chocar directamente borde contra borde, el esmalte dental puede desgastarse de forma progresiva.

10. Desviada o asimétrica

La mordida desviada o asimétrica es un tipo de alteración en la que la mandíbula no cierra en una posición centrada o equilibrada. Dentro de los diferentes tipos de mordida, esta puede ser una de las más notorias cuando existe desviación mandibular o diferencia entre las líneas medias dentales.

Este tipo de mordida puede estar relacionado con diferentes causas. En algunos casos, se debe a una mala posición dental, donde ciertos dientes impiden que la mandíbula cierre de manera correcta. En otros, puede estar asociado a una diferencia en el crecimiento de los maxilares, a una mordida cruzada no tratada, a la pérdida de piezas dentales, a hábitos orales o a problemas en la articulación temporomandibular. Por eso, no siempre se trata de un detalle estético, sino de una señal de que la mordida no está funcionando de forma equilibrada.

11. Mordida abierta posterior

La mordida abierta posterior es un tipo de maloclusión en la que los dientes posteriores, es decir los molares y premolares, no llegan a contactar correctamente al cerrar la boca. Dentro de los diferentes tipos de mordida, se caracteriza porque queda un espacio entre las piezas superiores e inferiores en la zona trasera, mientras que los dientes delanteros pueden llegar a tocarse con normalidad.

Este tipo de mordida puede afectar de manera significativa la función masticatoria, ya que dificulta la trituración adecuada de los alimentos. Al no existir un contacto correcto en la zona posterior, la carga de la mordida se distribuye de forma ineficiente, lo que puede generar sobreesfuerzo en otros dientes o incluso molestias musculares.

12. Mordida profunda severa

La mordida profunda severa es una alteración más avanzada dentro de los diferentes tipos de mordida, en la que los dientes superiores cubren de manera excesiva a los dientes inferiores al cerrar la boca, llegando en algunos casos a ocultarlos casi por completo. Esta condición no solo afecta la estética de la sonrisa, sino también la funcionalidad de la mordida.

En este tipo de mordida, el contacto entre ambas arcadas puede generar una presión excesiva en los dientes frontales inferiores, provocando desgaste acelerado del esmalte, sensibilidad dental e incluso pequeñas fracturas con el tiempo. Además, puede influir en la posición de la mandíbula y generar molestias musculares o articulares.

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10. Desviada o asimétrica

Causas más comunes de los problemas de mordida

Los problemas de mordida pueden aparecer por diferentes motivos y no siempre tienen una sola causa. En muchos casos, la alteración se desarrolla por una combinación de factores genéticos, hábitos durante la infancia, crecimiento de los maxilares, pérdida de dientes o falta de espacio en la boca. Estas causas pueden influir en distintos tipos de mordida, por lo que es importante evaluar cada caso de forma personalizada.

  • Factores hereditarios y crecimiento de los maxilares: la genética influye mucho en la forma de la boca, el tamaño de los dientes, la posición de los maxilares y el tipo de mordida que puede desarrollar una persona.
  • Hábitos orales durante la infancia: algunos hábitos que parecen inofensivos pueden alterar la posición de los dientes y el desarrollo de los maxilares si se mantienen durante demasiado tiempo. La succión del dedo, el uso prolongado del chupón, morder objetos, empujar los dientes con la lengua o respirar constantemente por la boca pueden influir en la forma en que los dientes erupcionan y encajan.
  • Falta de espacio, apiñamiento dental o dientes mal posicionados: cuando hay apiñamiento, la higiene diaria suele ser más difícil, por lo que una limpieza dental en Santiago puede ayudar a controlar la acumulación de placa mientras se evalúa el tratamiento más adecuado.
  • Pérdida prematura de dientes de leche o pérdida de dientes permanentes: los dientes cumplen una función importante en la posición de toda la boca. En los niños, los dientes de leche mantienen el espacio necesario para que los dientes permanentes salgan correctamente.
  • Bruxismo, desgaste dental y alteraciones funcionales: apretar o rechinar los dientes de manera frecuente puede modificar progresivamente la mordida. El bruxismo genera fuerzas excesivas sobre las piezas dentales y puede causar desgaste del esmalte, sensibilidad, fisuras o cambios en la altura de los dientes.

Síntomas de una mala mordida dental

Una mala mordida dental no siempre se nota a simple vista. En algunos casos, la persona puede tener dientes aparentemente alineados, pero aun así presentar una oclusión incorrecta al cerrar la boca. Esto puede ocurrir en distintos tipos de mordida, ya que el problema no siempre está en cómo se ven los dientes, sino en la forma en que encajan y distribuyen la fuerza al masticar.

Dolor o tensión en la mandíbula

Uno de los síntomas más comunes de una mala mordida dental es la sensación de dolor, presión o tensión en la mandíbula. Esto puede ocurrir porque los dientes no encajan de manera equilibrada y la mandíbula tiene que hacer un esfuerzo adicional para cerrar o masticar. Cuando esta sobrecarga se mantiene durante mucho tiempo, los músculos de la cara pueden fatigarse y generar molestias frecuentes.

Desgaste dental visible

El desgaste dental puede ser una señal clara de que la mordida no está funcionando correctamente. Cuando algunos dientes reciben más presión que otros, el esmalte empieza a desgastarse de manera irregular. Si el desgaste avanza y aparece dolor intenso o sensibilidad persistente, el especialista puede evaluar si existe daño interno en la pieza y si es necesario un tratamiento como una endodoncia en Santiago.

Dificultad para masticar o morder alimentos

Una mala mordida puede hacer que la persona tenga problemas para cortar, triturar o masticar los alimentos de forma cómoda. Esto ocurre cuando los dientes superiores e inferiores no contactan correctamente o cuando la fuerza de la mordida se concentra en una zona específica. Según los tipos de mordida presentes, esta dificultad puede sentirse más al morder con los dientes delanteros, al triturar con los molares o al masticar solo de un lado.

Dientes que no encajan al cerrar la boca

Otra señal frecuente de una mala mordida dental es sentir que los dientes no encajan bien al cerrar la boca. Algunas personas describen esta sensación como si tuvieran que acomodar la mandíbula para encontrar una posición cómoda. Otras notan que ciertos dientes chocan primero, que la boca cierra de lado o que la línea media de los dientes superiores e inferiores no coincide.

Dolores de cabeza, cuello o molestias faciales

Los problemas de mordida también pueden manifestarse fuera de los dientes. Cuando la mandíbula trabaja en una posición forzada, los músculos de la cara, el cuello y la cabeza pueden tensionarse. Esto puede ocurrir en distintos tipos de mordida, especialmente cuando la oclusión obliga a la mandíbula a cerrar de manera poco natural.

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Síntomas de una mala mordida dental

Identificar los tipos de mordida a tiempo puede mejorar tu salud bucal

Identificar los tipos de mordida a tiempo es fundamental para cuidar la salud bucal y prevenir problemas que pueden avanzar de forma silenciosa. Muchas alteraciones en la mordida no causan molestias al inicio, pero con el paso del tiempo pueden provocar desgaste dental, dificultad para masticar, dolor mandibular, sensibilidad, tensión muscular o cambios en la estética de la sonrisa.

La mordida no solo influye en cómo se ven los dientes, también determina cómo funcionan. Una boca con una mordida equilibrada permite masticar mejor, hablar con mayor comodidad y distribuir correctamente la fuerza al cerrar. En cambio, una mala mordida puede hacer que algunos dientes trabajen más de lo debido, que la mandíbula se esfuerce de forma innecesaria o que aparezcan molestias que afectan la calidad de vida.

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